Pasajero persigue a taxista que le robó su iPhone gracias a GPS
En la madrugada de este domingo, hacia las 3 de la mañana, Felipe salió de un concurrido bar en el sector del Virrey, en Bogotá. Una amiga con la que estaba, le sugirió llamar un taxi desde su celular, sin embargo, a él le pareció más cómodo tomarlo en la calle. Minutos más tarde y luego de que varios taxistas rechazaran llevarlo a su casa -por las razones que ya son comunes en esta época navideña e incluso el resto del año-, finalmente tomó un taxi solo en dirección a su casa en el sector de NormandÃa. Durante el recorrido no sucedió nada particular, hasta que el taxi parqueó en frente de su destino y, luego de pagar la carrera, mientras Felipe abrÃa la puerta para bajarse y sostenÃa en una mano su celular, un iPhone que recién estaba estrenando, el conductor del vehÃculo arremetió contra él, rapándole el celular y dándole un empujón que lo tiró afuera del taxi. Inmediatamente, Felipe, como pudo, agarró con fuerza la ventana del taxi, siendo arrastrado unos 20 metros, en un intento infructuoso por recuperar su celular, que le valió algunas heridas en sus rodillas, hombros y manos.
Pero la historia no acabó ahÃ. Contrario a lo que el taxista se imaginaba que podrÃa suceder, es decir, que este robo quedara impune, Felipe tenÃa un elemento a su favor. Luego de ver al taxista escapar y no alcanzar a tomar las placas, se fue corriendo hasta su casa, prendió el computador e hizo uso de dos aplicaciones de su iPhone (Find my iPhone y Prey) que le reporta en todo momento dónde se encuentra, asà ubicó al taxista a cinco cuadras de su casa, en una estación de gasolina del sector. En seguida, Felipe llamó a la PolicÃa, denunciando el robo y la ubicación exacta del taxista involucrado, pero viendo que ésta tardaba tanto, con temor a que el taxista cambiara su ubicación, él salió corriendo a enfrentarlo. Al llegar al lugar donde el iPhone le indicaba que se encontraba el conductor, lo vió tomándose un tinto tranquilamente dentro del vehÃculo, con la ventana abierta. Felipe reaccionó de inmediato y se abalanzó contra el vehÃculo, sin embargo, éste aceleró y volvió a escapar.
Felipe volvió a su casa y a los pocos minutos llegó la PolicÃa. Les explicó la situación, cómo habÃa sucedido todo y cómo estaba rastreando al taxista. Sin embargo, lo que le dijeron es que no podÃan perseguir al taxista, mas sà avisar a otros efectivos que estuvieran pendientes de la placa del vehÃculo.

Prey, uno de los programas usados por Felipe para recuperar su IPhone
Ya en la mañana del mismo dÃa, Felipe volvió a verificar la ubicación de su celular y notó que éste estuvo quieto durante al menos un par de horas, entre 8 y 10 de la mañana, y dedujo que ese lugar debÃa ser la casa del taxista, puesto que supuso que trabajaba en horario nocturno y se encontraba descansando allÃ. Llamó de nuevo a la PolicÃa y esta le prestó toda su colaboración para acompañarlo y tratar de localizar la casa exacta del conductor, cuya posición aproximada era dentro del barrio El Restrepo y la precisión que otorgaba el aparato era de un radio de 10 metros, apuntando en medio de una calle. En ese momento el celular fue apagado y desde entonces se emprendió la búsqueda. Habiendo llegado al lugar y tras timbrar en dos casas, sin éxito, preguntaron en una panaderÃa sobre la misma cuadra, si conocÃan a alguien que manejara un taxi y tuviera las caracterÃsticas fÃsicas que Felipe recordó del conductor y les describió en detalle. En la panaderÃa, señalaron la casa de en frente como el posible lugar donde encontrar a este individuo. Allà fueron y, al timbrar, abrió la puerta un señor de avanzada edad, que dijo ser el dueño del taxi y confirmó que tenÃa otra persona que lo conducÃa en las noches, que además coincidió con la descripción fÃsica que Felipe y los agentes de la PolicÃa le dieron. AllÃ, el dueño del taxi dió una primera versión en la que dijo que el otro conductor no estaba en la casa. En ese instante, Felipe detectó que el celular estaba encendido nuevamente y emitiendo una señal con su posición exactamente en el mismo punto que antes, es decir, en la misma casa donde se encontraban, lo cual confirmó que efectivamente tenÃa que haber una persona dentro de la casa manipulando el aparato. Se le insistió a este señor en dar información sobre el otro conductor -quien habrÃa perpetrado el robo-, pero siempre se negó a mostrar cualquier dato, sin embargo entró a su casa por unos minutos, supuestamente a llamar por teléfono al otro individuo, y regresó diciendo que el celular se le habÃa quedado a Felipe dentro del taxi y que tenÃan que esperar a que regresara con él del turno a las 5 de la tarde, para recuperarlo.
AsÃ, no insistieron más por el momento y Felipe regresó a su casa, pero los agentes se quedaron cerca a la casa pendientes de cualquier movimiento de personas. Dieron las 5 de la tarde, Felipe volvió a la casa del taxista, y los policÃas confirmaron que nadie habÃa entrado ni salido de allÃ. Timbraron, abrió la puerta el dueño del taxi, les devolvió el celular diciendo “aquà le dejó [el celular] el muchacho, pero él tuvo que salir a comprar unas cosas y no está”. Ellos le replicaron diciéndole que sabÃan que nadie habÃa entrado ni salido de la casa, y aún asà el señor lo negó todo, encubriendo el robo de su empleado. Los agentes de la PolicÃa tomaron todos sus datos y abandonaron el lugar ya entrada la noche. El taxi nunca estuvo dentro del lugar mientras la PolicÃa investigó, asà que la placa que se conoce es la que Felipe recuerda: VED573. El nombre del conductor que robó a Felipe, según el dueño del taxi, es Jaime Hernán Ibagón. Ahora le resta a Felipe dirigirse a Medicina Legal, para que un funcionario registre lo sucedido, le otorgue una incapacidad y asà pueda proceder a colocar la denuncia en la FiscalÃa.
La lección que esta historia deja, al menos para Felipe, primero indica que las herramientas tecnológicas sà peuden usarse en favor de la justicia, evitando que muchos crÃmenes que antes quedaban fácilmente en la impunidad, ahora no lo hagan. Y segundo, indica que, tristemente, se debe ser más precavido a la hora de tomar un taxi, cuando la mejor alternativa hoy en dÃa resulta ser pedirlo por teléfono, pues los hechos confirman que el nivel de inseguridad en esta ciudad y muchas otras del paÃs, hace rato dejó de ser una cuestión de percepción, para pasar a hacer parte de un sinfÃn de historias similares y una casi absurda cotidianidad.


Asombroso este relato y la verdad da miedo tanta gente podrida y diabla.la noche es diabla y yo opto por salir a tomarme unos tragos en el dia.Srs la noche es diabla ,cuando hay diablos y malechores como este taxista diablo.
Lo que me preocupa, es que uno llama a un taxi, y en siertos lugares y a determinadas horas, es imposible conseguir disponibles y en algunas ocasiones es necesario complir citas y demas. Por lo qeu el servicio de llamada, en realidad es inneficiente en su mayorÃa.